José Eusebio Otálora Martínez

José Eusebio Otálora Martínez

Biografía

José Eusebio Otálora Martínez nació el 16 de diciembre de 1826 en Fómeque, Cundinamarca. Sus padres fueron Justo Otálora Ramírez de origen español y Carmenza Martínez Romero. Tuvo ocho hermanos llamados, Agustín, Florencio, Demetrio, Nepomuceno, María Josefa, Nicomedes, Concepción y Tránsito. Otálora vivió en una época en donde se dieron muchos cambios en el país, principalmente tecnológicos, industriales y sociales, los cuales se dieron en las décadas consideradas como la transición entre los siglos XIX y XX.

Estos cambios también se reflejaron en la vida colonial de la época, en donde se dieron diversas luchas políticas entre los partidos, además de acentuarse el problema religioso. A pesar de los cambios antes mencionados, Colombia pasó por una época muy difícil en donde se dio el estancamiento económico, aunado a los típicos problemas políticos que se dieron en diversas administraciones.

Ante esto, figura el nombre de José Eusebio Otálora Martínez como una de las personas que más se empeñó en hacer que su país mejorara, preocupándose por estimular la industrialización de Colombia, llevado a cabo a finales del siglo XIX. Después de haber obtenido su título en Jurisprudencia, decidió ingresar a las filas militares, participando en diversas guerras civiles como las de los años de 1851, 1870, 1876 y 1877. Uno de los aspectos que marcaron su inicio ante este, fue el haber combatido la dictadura del general José María Melo en el año de 1854.

Con forme pasó el tiempo, su carrera militar comenzó a crecer y a ganarse el respeto de otros colegas, hasta llegar el año de 1877 cuando obtuvo el grado de general del Estado de Boyacá, más tarde en el año de 1882 fue nombrado general de la República. En cuanto a su vida personal, José Eusebio conoció a Mercedes González Ramírez, con quien después de salir un tiempo decidió casarse el 6 de agosto de 1855.

Al atender su vida personal, no descuidó su carrera, sino todo lo contrario, supo cómo hacer que todo funcionara en distintos aspectos, fue así como influenciado por la política de su tiempo, decidió ser parte de ésta cuando fue diputado de la Cámara Provincial de Bogotá, haciéndolo en representación de Cáqueza en el año de 1852, en ese cargo logró hacer cosas muy interesantes, además de tomar decisiones que marcaron el rumbo y desarrollo de Colombia.

Sus esfuerzos fueron reconocidos cuando en 1855 fue elegido diputado de la Asamblea de Boyacá, como representante de Garagoa, Tenza y Guateque, último lugar en donde decidió vivir de forma definida, debido a que ahí decidió vivir con su esposa y familia, además de que hizo muchas amistades importantes. Su vida comenzó a marcarse con asensos en la política, siendo en 1863 representante de Boyacá en la Convención de Rionegro, siendo un destacado mediador entre las situaciones que se dieron entre los gólgotas y los draconianos, en donde también formó parte de las convenciones del Estado de Boyacá en 1863 y 1869.

Sus cargos anteriores influyeron en gran medida en la vida política, porque José Eusebio fue reconocido por sus colegas al haber sido una persona de gran influencia, lo cual le valió para obtener el puesto de tesorero general de la Nación durante el gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera. Posteriormente, fue subsecretario de Guerra, cargo que ocupó durante un tiempo para después ser nombrado magistrado de la Corte Suprema de Cundinamarca y cónsul de Colombia en Italia.

Conforme pasó el tiempo, José Eusebio aprendió muchas cosas que más tarde le servirían, siendo en Inglaterra en donde se encontró con la revolución industrial y la modernización que se dio en ese entonces. Cabe decir que en el año de 1851 también tuvo la oportunidad de desempeñarse como profesor de idiomas y matemáticas en el Colegio San Simón de Ibagué.

Dicha labor hizo que aprendiera muchas cosas del mundo de la educación, por lo cual pudo regenerar la rectoría del Colegio Democrático de Neiva, lo cual le ayudó para que continuara recorriendo peldaños en su vida profesional, haciendo que después de un tiempo fuera nombrado rector del Colegio de Boyacá en el año de 1875, sin embargo se vio limitado a desempeñarse de forma adecuada en este cargo, porque también estaba en la fuerza militar, por lo cual llegó el momento que lo militar le impidió seguir adelante con las cuestiones educativas.

En el año de 1877 su vida política se vio beneficiada cuando fue nombrado gobernador del Estado de Boyacá, cuyo cargo finalizó en 1882, en cuyo tiempo hizo cosas interesantes que marcaron su formación política y persona. Esto hizo que más personas lo apoyaran en las decisiones que tomó por el bien del estado que gobernó, siendo poco después que su vida dio un giro de gran relevancia.

Educación

José Eusebio Otálora Martínez tuvo el apoyo de sus padres durante toda su formación educativa. A pesar de que sus padres vivieron el destierro de sus pertenecías, esto no fue motivo para dejar de apoyar a su hijo, quien tenía muy claro lo que quería ser. Fue así como José estudió la primaria en Fómeque y la secundaria en el Colegio de San Bartolomé. Lo vivido en ese entonces, hizo que se inclinara por la Jurisprudencia, carrera que estudió en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, obteniendo en el año de 1852.

Época en la Presidencia

Presidente interino:

Su vida personal y política cambió poco después de haber terminado su periodo como gobernado de Boycaná, lo cual comenzó siendo como el primer designado de la silla presidencial, debido a que en aquel entonces el presidente Sergio Camargo estaba ausente de dicho cargo, siendo necesario que alguien estuviera al frente del país para la toma decisiones. Esta situación hizo que gracias al compromiso y entrega de José Eusebio Otálora, lograra obtener la presidencia de Colombia.

Ante este cargo importante, tuvo la oportunidad de tener más herramientas y conocimientos que puso en práctica durante su gestión, logrando atraer la atención de más políticos y personas de otros ámbitos, quienes le mostraron su apoyo de diferentes formas. Cabe señalar que entre las acciones que marcaron su administración interina fue el haber construido varios caminos, carreteras y puentes, lo cual ayudó a que Boyacá comenzara a desarrollarse más, favoreciendo la economía de la región.

También se crearon más y mejores trabajos, contando con la participación de otras personas que creyeron en él y lo ayudaron a que su gestión fuera marcada como una de las más importantes que había tenido el estado. Cabe decir que otro de los aspectos que caracterizaron a Otálora se enfocaba en la industrialización, considerándola como una forma idónea de hacer que Colombia se desarrollara en muchos sentidos, pero con énfasis en el aspecto económico, debido a que la población vivía con preocupaciones políticas, sabiendo que si la guerrera continuaba, se impedía el progreso del país.

Con la industria se crearían nuevos y mejores empleos, además de hacer que las personas se interesaran en el trabajo, el cual estaba muy limitado porque muchas personas eran consideradas como holgazanes, quienes sólo se interesaban en las cosas políticas pero sin contribuir en sus hogares. Es así como Otálora idealizó la industria para hacerla poderosa, siendo capaz de cambiar los hábitos de las personas.

El poder del país se centró por un tiempo en el desarrollo de las empresas, la educación y rentas, debido a que señalaron que sin las empresas no se podría avanzar económicamente en la reconstrucción de Colombia, sin la educación no se formarían personas responsables, que logren desarrollar sus habilidades y conocimientos, así como también no se podrían formar nuevas empresas, por lo que la falta de preparación, no habría personas capaces de desempeñarse en diversas funciones o rubros.

Todo lo anterior era considerado como un “engranaje” el cual debía funcionar de forma adecuada para que todo estuviera bajo control, siendo esos tres elementos los considerados como básicos para que todos lograran crecer, funcionando conforme a lo marcado en la ley. El desarrollo económico del país se basó en la producción de hierro y carbón mineral, lo que en ese entonces fue el secreto de su desarrollo, teniendo el claro ejemplo de Estados Unidos y de Inglaterra.

José Eusebio Otálora Martínez se enfocó en conservar la paz en Colombia, lo cual señaló que se basaría en el desarrollo industrial. Cuando se dio la guerra civil en el año de 1876, dos años más tarde decidió apoyar la Ferrería de Samacá, en donde también participó su creador Martín Perry y Guillermo Withingan. Su interés era tan grande que el entonces presidente Otálora, se dedicó a hacer esa ferretería una de las mejores, organizándola y equipándola con las mejores técnicas del mundo siderúrgico, utilizando un área física de 300 hectáreas con minas de hierro y carbón.

También se construyeron varios talleres de fundición, refundición, moldería, laminación, reparación, armaje, laminación de rieles, hornos, calderas y depósitos; esto es un ejemplo de que cuando el presidente tenía el interés en algo, lo hacía sabiendo que sus esfuerzos podrían dar frutos. Fue de esta forma como continúo con otras ideas que tuvo, poniéndolas en práctica, en donde estuvo la creación de la hechura de rieles para la construcción de ferrocarriles de Bogotá, Tunja-Honda, Santa Rosa de Viterbo y otros lugares.

Dicha ferrería tuvo muchos altibajos, porque existieron personas que estuvieron en contra de todo lo que se hizo en esa zona, por lo que tiempo después fue combatida en la Asamblea de Boyacá, logrando que después de varios debates se cerrara de manera definitiva, acción que se debió a los intereses de muchos políticos y personas de la sociedad.

El presidente interino Otálora también se enfocó en la construcción de vías de comunicación con otros lugares, porque reconoció la necesidad de unir a otros estados y poblados para que se estimulara el aspecto comercial. Fue así como se llevó a cabo la construcción de la carretera central entre el Puente de Boyacá y Ventaquemada, además de eso su gobierno colaboró en la construcción del Camino de Occidente, con lo que se logró formar una comunicación entre Boyacá y Magdalena.

Otras construcciones importantes fueron los puentes de hierro de Gutiérrez en Soatá, Soto en Capitanejo, Súnuba en Guateque y Zarao en Somondoco. Los edificios que se construyeron le dieron un nuevo aspecto urbano al estado de Tunja, en donde fue necesario crear el acueducto con aguas conducidas con dirección de la quebrada de Varón. Ordenó la construcción del Puente de Boyacá como una forma de conmemorar la independencia del país.

José Eusebio Otálora Martínez fue una de las personas que se encargó de organizar la Diócesis de Tunja en el año de 1881, también tuvo que organizar diversos eventos como exposiciones ganaderas y agrícolas, lo cual se hacía con la finalidad de que más personas de Colombia conocieran las riquezas de Boyacá, lo cual hizo que creciera poco a poco, contando con la participaciones de muchos políticos y personas de la sociedad.

Fue partidario de la educación porque sabía que era el camino más idóneo para que las personas crecieran y se desarrollaran de forma integral para un mejor futuro. Se enfocó en reforzar la educación técnica y agrícola, señalando la importancia de tener un cambio de actitud en las personas, para que con el tiempo pudieran ser mejores en muchos aspectos, esto lo llevó a establecer estudios agronómicos, científicos y prácticos en la Escuela de Agricultura en Tunja, así como en la quinta modelo agrícola que se estableció en Villa de Leiva, teniendo la participaciones de profesores preparados, agrónomos y veterinarios franceses.

Su gobierno fue uno de los más reconocidos por la población, debido a que también se enfocó en mejorar dos escuelas normales que permitieran transformar el rol de profesores y estudiantes, en donde se diera la formación del magisterio masculino y femenino. Sus esfuerzos rindieron frutos cuando se llevó a cabo la fundación de 85 escuelas rurales y urbanas, lo cual ayudó mucho a los profesores porque tuvieron más trabajos y con mejores oportunidades económicas.

Gracias al equipo de trabajó que tuvo durante su administración Otálora creó más talleres de arte y oficios, puso en orden la Biblioteca Pública de Tunja y se centró en hacer crecer a la Universidad y Colegio de Boyacá. En cuanto a la agricultura se refiere, hizo todo lo posible por hacer que se sembraran nuevas semillas, destacando el olivo, la vid, la morera y otras plantas útiles que se comenzaron a producir por primera vez en el país, lo cual también se logró fortalecer más la industria.

Momento en que llegó a la presidencia de manera titular:

Cabe decir que en el año de 1882 José Eusebio Otálora fue quien representó a Boyacá en el Senado de la República, esto hizo que ganara más seguidores y personas de la política, centrándose en conocer más sobre él por todo lo que había hecho durante su administración interina, siendo encargado de la silla presidencial de Colombia. Después regresó el presidente titular de Colombia, porque se debe recordar que José Eusebio fue sólo el presidente encargado de la silla, debido a que era necesario tener a alguien al frente del país.

Su vida continuó en el mismo camino de la política, hasta que llegó el momento en que el entonces presidentes Núñez lo nombró ministro de Hacienda, de esta forma transcurrió un tiempo, cuando se realizaron las elecciones presidenciales para un nuevo mandato en Colombia, en las cuales el elegido fue Francisco Javier Zaldúa, siendo el primer y segundo designado Rafael Núñez y José Eusebio Otálora.

Lo anterior fue algo de gran relevancia en el camino político de Zaldúa, debido a que en ese cargo logró hacer más cosas y aprender de más personas, trazando el camino que quería seguir hasta llegar a la jefatura del Estado. La administración de Zaldúa se caracterizó por haber continuado con más obras en el país, pero tal vez de forma inesperada, murió a la edad de 80 años en el ejercicio del poder, el 21 de diciembre de 1882, ante esta situación era necesario tener a otra persona que se hiciera cargo de la presidencia, en donde se le solicitó a Núñez tomar dicho cargo pero declinó.

Eso le dejó el camino libre al segundo designado, José Eusebio Otálora siendo precisamente él quien tomó el poder del país, gobernando desde el 22 de diciembre de 1882 hasta el 31 de marzo de 1884. Durante ese periodo logró hacer cosas que se sumaron a su carrera política, el primer paso que dio fue participar directamente en la celebración del primer centenario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar, que fue conmemorado de forma muy grande en todo el país, al haber sido una fecha muy especial.

Sus labores se centraron en la construcción del parque del Centenario, la finalización del parque de los Mártires, logró estimular e impulsar las obras para terminar los ferrocarriles en donde tiempo atrás se habían iniciados su construcción de Girardot, Antioquia, Magdalena y Buenaventura. También pudo impulsar otras obras en el Canal de Panamá, así como las del canal del Dique en el Estado de Bolívar.

Su gobierno fue un tanto diferente, debido a que tuvo la colaboración de los partidos políticos y de diferentes grupos sociales, por lo cual no estuvo solo en el ejercicio de sus funciones como presidente. El carácter que demostró tener fue pieza clave en el éxito de muchas cosas que emprendió para su realización a favor de la sociedad Colombiana, porque demostró disposición para la unión de las personas.

La iglesia católica fue otro de los aspectos en los que se centró su gobernó, sosteniendo buenas relaciones porque reconoció que formaba parte de la población. Cabe decir que los radicales fueron quienes le propusieron a Otálora aceptara una nueva candidatura presidencial para el siguiente período, pero después de muchas pláticas que tuvo con ellos, se rehusó y expresó su lealtad al partido de Rafael Núñez que era liberal independiente, porque sabía que él lo había apoyado cuando fue presidente, por lo que no pudo darle la espalda.

Eso hizo que los radicales tomaran la decisión de convertirlo en su enemigo, porque en Colombia hizo que triunfara la Regeneración. La época de su gobernó no sólo fue positiva, sino que más tarde se dieron otros acontecimientos desagradables, en donde el presidente Otálora fue acusado ante el Senado por los siguientes aspectos: el arreglo de la catedral, la compra de un coche, el ornato para Bogotá y otros considerados como negativos o por intereses personales.

Eso provocó muchas intrigas en el país, haciendo que las personas comenzaran a desconfiar de Otálora. La historia nos muestra que todo eso fue parte de una injusticia hacia su persona, pero fueron tan fuertes que provocaron que Otálora se retirara de forma abrupta de la Presidencia, con lo que se tuvo que entregar la silla presidencial al primer designado, Ezequiel Hurtado el 1 de abril de 1884.

Después de la Presidencia

Después de haber entregado el poder del país, José Eustorgio decidió irse a Tocaima, desde donde se enfocó en escribir su defensa contra los que estuvieron en contra de su mandato. Las cosas transcurrieron en calma por poco tiempo, debido a que después se enteró de lo que estaba pasando en el Senado de la República, en donde se había admitido la acusación de la Cámara y esto provocó que se enfrentara ante una situación muy complicada en su vida.

Sabía que todo era parte de una injusticia muy severa contra su persona, su edad y todo lo que había vivido en el pasado, aunado a esto que sucedió en su contra, provocaron la debilidad de ex presidente, haciendo que poco después le diera un derrame cerebral, provocando su muerte el 8 de mayo de 1884. Fue así como todo un pueblo se enteró de lo sucedido, algunas personas le rindieron honores al enterrarlo, entre las cuales estaba su familia.

Cuando se dio la muerte de Otálora, se suspendió la acusación que se le había hecho, ante lo cual su viuda solicitó se continuara el debate y todo el proceso que tendría esas acusaciones contra su fallecido esposo, porque señaló que para ella era de gran importancia, hacer que todo se esclareciera, sabiendo que Otálora vivió para ofrecer lo mejor de él a todo un país que lo conoció muy bien pero que al final le dio la espalda, añadiendo que su vida siempre fue recta, correcta y con una obra sin mancha alguna.