José Ignacio de Márquez Barreto

José Ignacio de Márquez Barreto

Biografía

José Ignacio de Márquez Barreto nació el 7 de septiembre de 1793 en Ramiriquí, Boyacá. Sus padres fueron José Gregorio Márquez Castañeda y Juana María Barreto y Sánchez, originarios de Somondoco. Sus padres tenían una hacienda de labranza y de ganado, y una casa de teja en la plaza principal de Ramiriquí. José Ignació prevenía de una familia trabajadora, su padre fue alcalde de Ramiriquí y corregidor del Partido de Chivatá con jurisdicción en varios lugares.

Debido a que tenía poca edad cuando se insertó en la vida política, compitió con otras personas para llegar al Congreso, pero sus contendientes fueron quienes señalaron que no era justo lo que estaba sucediendo porque Márquez tenía muy poca edad para participar. Sin embargo, su elección fue considerada válida, aun cuando se comprobó que tenía veintisiete años de edad en ese momento, lo cual no fue importante porque algunos representantes principales no asistieron a la reunión, haciendo que Márquez lograra participar activamente en el Congreso de Cúcuta.

Su edad ya no era un problema, porque su desempeño en el congreso, hizo que se hiciera de un nombre y popularidad, lo cual le valió para ser elegido en dos ocasiones como presidente del Congreso de Cúcuta, en cuyo cargo dio posesión de la Presidencia de la República de Colombia al Libertador Simón Bolívar y de la Vicepresidencia al general Francisco de Paula Santander.

También participó formando la Ley Fundamental de la República de Colombia, siendo más tarde, en el año de 1825 cuando Márquez fue nombrado intendente de Boyacá, haciendo de su administración algo digno de ser aplaudido y recordado porque su actividad política la enfocó en hacer que el país se desarrollara de forma adecuada, enfocándose en los diversos ramos de la administración.

Márquez impuso un fuerte régimen económico con medidas especiales con la finalidad de evitar fraudes, además de dar una organización a las finanzas departamentales. Se enfocó en la creación de escuelas primarias en todas las poblaciones de Boyacá, junto con el progreso y restauración de los colegios del departamento. Márquez fue una persona que destacó al haber fundado la imprenta departamental y el periódico de nombre “El Constitucional” con órgano oficial.

Cuando se dio la crisis de la Gran Colombia a finales de la década de los veinte, lo que corresponde al siglo XIX, Márquez volvió a relucir al defender de la Constitución de Cúcuta, lo que produjo que después renunciara a su cargo oficial, teniendo en mente retirarse definitivamente de la vida política.

Educación

José Ignacio reconoció desde muy pequeño la importancia de asistir a la escuela para aprender cosas que le sirvieran en su vida personal y así formarse como profesionista. Sus primeras letras las aprendió junto a sus padres, quienes tuvieron el apoyo del cura párroco de Ramiriquí, llamada Fernando Sarmiento y Otero, de quien aprendió muchas cosas, como por ejemplo aritmética, latinidad e historia.

A pesar de que Márquez venía de una familia trabajadora, no gozaban de grandes riquezas pero eso no le impidió que el 2 de noviembre de 1807, ingresara al Colegio de San Bartolomé. Su personalidad le ayudó a tener muchas amistades durante su vida educativa y profesional, sus hábitos de orden, exactitud y austeridad también ayudaron a que fuera una persona preocupada en salir adelante para ayudar a su familia.

Tuvo profesores muy importantes, entre los que figuran están José Félix Restrepo Granda, José Ignacio de Herrera Osorio Nieto de Paz, Frutos Joaquín Gutiérrez de Bonilla, Crisanto Valenzuela Conde, Emigdio Benítez y José Custodio García Rovira. Cabe mencionar que uno de sus compañeros de estudio fue Francisco de Paula Santander, con quien sin esperarlo, más tarde se unió a él para participar en la organización civilista de la Gran Colombia y de la Nueva Granada.

En el año de 1812 Márquez recibió el grado de bachiller en Derecho Civil a la edad de diecinueve años, lo que le ayudó a que después de esto se iniciara como profesor de filosofía. Después, se desempeñó como forense bajo la dirección de Tomás Tenorio Carvajal y en el año de 1817 presentó su examen como abogado ante la Real Audiencia.

Dos años más tarde, decidió iniciar su carrera republicana, siendo el Libertador Simón Bolívar quien lo nombró en la Suprema Corte como ministro fiscal del ramo de Hacienda, lo que le permitió seguir en la vida política, lo cual se dio en las primeras elecciones colombianas realizadas es 1820 y un año más tarde resultó ser elegido como representante suplente por la provincia de Tunja ante el Congreso de Cúcuta que realizó sus sesiones en 1821.

Época en la Presidencia

José Ignacio de Marquéz Barreto pasó a la historia de Colombia cuando el 1 de abril de 1837 fue elegido presidente de la Nueva Granada, nombre que el país tuvo en esa época, lo cual se dio con el apoyo que tuvo por parte de los liberales y del grupo de los antiguos bolivianos, quienes también era partidarios de Simón Bolívar, quien era mejor conocido como el Libertador.

Cabe señalar que Márquez contendió por la silla presidencial contra las candidaturas del general José María Obando, quien era apoyado por Santander y contra Vicente Azuero, sin embargo la mayoría de votos favoreció a Márquez. Durante su administración continuó con la ideología que desde siempre lo caracterizó, aunado a su espíritu civilista y legalista, siendo una persona justa con sus semejantes.

El entonces presidente Márquez dio especial importancia a la educación, logrando fundar muchas escuelas y colegios de segunda enseñanza, apoyó la educación popular, señalando que era una parte elemental para el progreso de los pueblos. También logró organizar las finanzas públicas con el apoyo de otras personas, realizó varias obras de gobierno como la organización de la Hacienda Nacional, la definición de la deuda pública de la independencia en relación con Venezuela y Ecuador, el estímulo a la industria nacional y a la producción de tabaco.

Lo anterior se reflejó al hacer que se conservara el crédito nacional, lo cual se reflejó en hacer que las personas pagaran a tiempo para tener beneficios, con lo cual se fortaleció la economía pública. Márquez también se enfocó en sectores como la agricultura y la industria, porque reconoció lo elemental que era estimularlas para continuar con el crecimiento económico del país.

A pesar de los esfuerzos de Márquez por sacar adelante a su país, se dio una decadencia, lo cual se reflejó en la disminución del capital, la moneda, los problemas en la agricultura y algunos más en la industria. Otro aspecto que lo caracterizó fue que le dio gran importancia a la educación cívica para la formación de las nuevas generaciones. Además de eso, mostró una especial preocupación por la instrucción pública, cuidando los recursos obtenidos durante su administración.

Como se mencionó anteriormente, Márquez se ocupó de la educación, haciendo que con el paso de los años se lograran crear los siguientes colegios: Colegio Académico de Cartago (1839), Colegio de Santa Librada de Neiva y Colegio de la Merced para la educación femenina en Bogotá. Aunado a esto, se comenzaron a dar cursos universitarios de filosofía, además de clases de medicina en el Colegio de Boyacá en Tunja y Derecho canónico en San Gil.

Debido a la formación integral que tuvo Márquez, realizó importantes actividades pedagógicas universitarias, siendo profesor de Derecho Público y Derecho Romano. Sin embargo, no todo fue positivo, debido a que durante su administración se enfrentó en la guerra de los Supremos o también conocida como los Conventos, iniciara en el año de 1840, cuyo conflicto sangriento saqueó a la Nueva Granada, haciendo que muchas personas murieran, perdieran sus hogares y se enfrentaran a otros problemas.

La historia señala que dicha guerra se llevó a cabo por motivos religiosos, debido a que muchas personas tenían el objetivo de impedir la ejecución de la ley de supresión de los conventos menores. Fue por eso que la noticia de la supresión de ocho conventos provocó que se dieran incendios, tumultos y protestas entre los habitantes de Pasto, lugar en donde precisamente se iban a suprimir o desaparecer los conventos de San Agustín, Santo Domingo y La Merced.

Ante lo sucedido, los problemas que esta guerra atrajo, hizo que los supremos caudillos del sur demostraran su oposición al gobierno de José Ignacio de Márquez. Esta guerra se extendió a todo el país, haciendo que otras personas estuvieran a cargo de los diversos enfrentamientos, por ejemplo en Antioquia fue el general Salvador Córdova, en Boyacá lo fue el general Juan José Reyes Patria, en Panamá el coronel Tomás Herrera y en la Costa Atlántica estuvo el general Francisco Carmona.

Ante todo lo que estaba sucediendo en el país, otras personas demostraron su apoyo al presiente Márquez, entre ellos estaba Pedro Alcántara Herrán, Tomás Cipriano de Mosquera y Juan José Neira. Cabe decir que las consecuencias de una guerra que acabó con muchas cosas en el país, se vivió el estancamiento económico, el cual iba en decadencia, se dio la desolación de los campos tras el paso de los ejércitos y el azote de las epidemias, que acabaron con muchas vidas de personas inocentes.

Finalmente la guerra que se desató durante la presidencia de Márquez, logró ganarse por las fuerzas gobiernistas del presidente, en donde resaltan nombres como los generales Herrán y Mosquera, quienes tiempo después y tal vez sin saberlo, fueron los siguientes presidentes de la Nueva Granada. Fue así como Márquez finalizó su período en el poder el 2 de mayo de 1841.

Después de la Presidencia

Después de haber entregado la silla presidencial, Márquez se dedicó a actividades de jurisprudencia y docencia, dos profesiones que estudió con gran dedicación. Posteriormente, gracias a su trayectoria en muchos aspectos, fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

En el año de 1828 José Ignacio de Márquez fungió como rector de la Universidad de Boyacá, pero su desempeño no fue atinado, debido a la política que había desarrollado en el pasado. Más tarde se enfocó en su vida personal, en donde uno de los momentos más importantes en su vida, fue en el año de 1827 se casó María Antonia del Castillo y Vargas Machuca en San José de la Hacienda de Soconsuca, en donde decidieron vivir durante muchos años. Tuvo cinco hijos y sus nombres dados fueron Enriqueta, Carolina, Juana, María Ignacia y José Gregorio Márquez.

Es así como podemos decir que Márquez fue una persona que se ganó el respeto de muchas personas que desde un principio demostraron su agrado a quien fuera el presidente de Colombia debido a la democracia que instaló durante su gobierno. Por muchos motivos es digno de ser recordado, enfatizando la importancia que le dio a la economía del país, la educación, la conciliación, el respeto de las personas y sobre todo, el apoyo que le dio a muchas personas necesitadas.