Marco Fidel Suárez

Marco Fidel Suárez

Biografía

Marco Fidel Suárez nació el 23 de abril de 1855 en Bello, Bogotá. Desde que tenía seis años, después de darse el nacimiento de su hermana Soledad, Fidel vivió con ella durante toda su vida, quienes vivieron con su madre en una pequeña casa muy humilde. Su madre se llamó Rosalía Suarez, quien se dedicó a trabajar arduamente para poder sostener a sus hijos, lavaba ropa de otras personas, amasaba galletas y si hijo Marco Fidel las vendía antes de irse a la escuela.

Debido a que Marco Fidel fue un niño que se comprometió con sus estudios, el padre Joaquín Bustamante decidió apoyarlo llevándolo a Fredonia, en donde estudió por un tiempo y después lo llevó a La Ceja, lugar que era muy popular por el nivel de educación que se ofrecía en las escuelas, la finalidad de esto era que se prepara mucho más para obtener una carrera.

Cuando cumplió 14 años de edad, Marco Fidel ingresó al Seminario de Medellín en el año de 1869, contando con el apoyo de algunas personas, quienes le dieron dos recomendaciones firmadas, siendo los presbíteros Joaquín Bustamante y Joaquín Tobón. En esa institución aprendió más cosas, destacando entre sus compañeros y dando el ejemplo de una conducta ejemplar, características que le ayudaron a conocer a más personas que después lo ayudaron a desarrollarse en la misma línea de responsabilidad.

Estudió latinidad, filosofía, sagrada escritura, derecho canónico, teología dogmática e historia eclesiástica. Durante este tiempo, en el año de 1872 fungió como profesor, al mismo tiempo que continuaba estudiando, enseñó filosofía y gramática, un año después dio clases de aritmética, álgebra y caligrafía. La historia señala que su sueldo era de doce pesos colombianos, lo cual sirve como un claro ejemplo del compromiso que tenía como persona y profesionista, además de luchar para salir adelante.

En ese mismo año se llevó a cabo una reunión solemne en la Academia Literaria del Seminario de Medellín, en donde Marco Fidel dio su primer discurso titulado "El Utilitarismo", mismo que después fue publicado en La Sociedad de Medellín. Más tarde, en el año de 1876 siendo su último año de estudios profesionales en el seminario, ingresó en la carrera de derecho canónico y teología dogmática, al mismo tiempo enseñó filosofía, gramática y física.

El 16 de agosto de 1876, el entonces presidente Aquileo Parra declaró que el orden público se encontraba en una etapa difícil debido a la guerra civil que estalló el 11 de julio en el Estado del Cauca, misma que después se extendió en Tolima y Antioquia. Antes de finalizar ese año, Marco Fidel Suárez presentó sus exámenes finales, obteniendo excelentes calificaciones y reconocimientos por parte de quienes fueron sus maestros.

Otro evento que sucedió fueron las pugnas políticas y religiosas que provocaron la clausurara del Seminario de Medellín, haciendo que se mantuviera en receso por un tiempo hasta el año de 1881. En ese mismo año se le informó que no podría ser sacerdote, lo cual fue una notica muy dura para él porque sentía que esa era su vocación. Eso hizo que después solicitara puesto de maestro en la escuela de varones de Hatoviejo, en donde comenzó a trabajar el 14 de octubre de 1877.

En Colombia se continuaron las guerras civiles y en 1879 se hizo un pronunciamiento en contra del gobierno liberal del Estado de Antioquia, lo cual hizo que Marco Fidel decidiera unirse al ejército que estaba dirigido por el coronel Braulio Jaramillo, quien luchaba contra el general Tomás Rengifo. Esta situación hizo que Marco Fidel fuera nombrado en el Cuchillón, un lugar cerca de Santa Rosa de Osos, teniente en el campo de batalla, en donde tuvo que mostrar su valentía para defender a su nación.

A pesar de las acciones militares que hicieron, el ejército de Marco Fidel fue derrotado y decidió refugiarse en la hacienda de Santa Isabel, que estaba cerca de Malabrigo y el propietario era Carlos Cárdenas. Todo lo sucedido hizo que perdiera su puesto como maestro. Esta situación hizo que se fuera a Bogotá, teniendo el apoyo del padre Bustamante, quien le prometió cuidar a su madre Rosalía y a su hermana Solita.

En el año de 1880 Marco Fabián llegó a Bogotá, presentándose al Colegio del Espíritu Santo que era dirigido por Sergio Arboleda y por Carlos Martínez Silva. Su formación como persona hizo que trabajara como profesor y como alumno de 1880 a 1884. A la edad de 26 años se insertó en la literatura colombiana.

El 12 de diciembre de 1881 cuando Marco Fidel tenía 26 años de edad, entró a la vida literaria de Colombia, en donde logró desarrollar la habilidad para escribir y expresarse de forma especial en un mundo lleno de talentos en el tema, en poco tiempo logró ser premiado por la Academia Colombiana de la Lengua gracias al ensayo escribió sobre la Gramática Castellana de don Andrés Bello y que fue presentado con el seudónimo W.Z.K.

Fue así como alguien tan joven se hizo más popular en el país, consagrándose como una persona con poder y respeto en el mundo de la gramática y literatura. En ese entonces Miguel Antonio Caro era el director de la Biblioteca Nacional, quien dejó su cargo por un tiempo. Esto hizo que Marco Fidel Suárez fuera nombrado como su reemplazo, en cuyo puesto trabajó poco más de un año.

El 12 de mayo de 1883, Miguel Antonio Caro y Carlos Martínez Silva propusieron su nombre para individuo de número de la Academia y sólo un año después, la Academia Española confirmó dicha elección y lo nombró correspondiente suyo, lo cual se hizo gracias a la popularidad positiva que tenía desde hace mucho tiempo. En el año de 1885, cuando Marco Fidel cumplió 30 años de edad, obtuvo el cargo de oficial mayor de la Secretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores, en donde continuó aprendiendo cosas que después le ayudarían enormemente.

Una época en la que Marco Fidel Suárez logró desprender más su carrera fue cuando se inició como internacionalista, en donde logró hacer otras amistades, a quienes siempre les compartió sus ideas, afirmando y reafirmando la posición de su patria ante las naciones, demostrando un trabajo especial y comprometido, en donde también pudo trabajar como consultor, periodista y maestro. Éste último puesto lo obtuvo en 1888 cuando ingresó al Colegio del Rosario como profesor de derecho internacional público.

Fue hasta el 10 de marzo de 1891, cuando Marco Fidel fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores por el entonces presidente Carlos Holguín. Un año más tarde, el 7 de agosto Miguel Antonio Caro hizo un golpe de estado, logrando posesionarse de la Presidencia de Colombia, quien inmediatamente nombró a Marco como ministro de Relaciones Exteriores.

Cabe decir que a pesar de haber tenido mucho trabajo, no descuidó su vida personal y sentimental, decidiéndose casar el 15 de agosto de 1895 con Isabel Orrantia y Borda, quien era la prima de Miguel Antonio Caro y forma parte de una familia aristocrática de Bogotá. En 1896, Marco Fidel Suárez decidió darse un receso en la vida la literatura, porque se interesó en la vida política de Colombia, debido a que era un aspecto que logró influenciar en muchas personas en esa época.

Es elemental decir que Marco Fidel siempre estuvo muy cerca de la religión, porque era algo de gran importancia en su vida, además de sentir lazos fuertes de gratitud, a pesar de que no pudo ser sacerdote. Esto hizo que las personas cercanas a él, conocerán sobre la importancia de la religión para regirse como una persona recta, justa y honrada, llamándolo preclaro defensor de los intereses religiosos del país. Esto de alguna manera se contraponía con sus ideas, porque la política exigía un temperamento que no era el suyo, pero aun así, hizo todo lo posible por salir adelante en ese mundo.

Cuando trabajó como director del periódico “El Nacionalista”, en donde también trabajó Antonio Gómez Restrepo, defendió la candidatura de Caro en oposición a la del general Rafael Reyes. Después de que Caro había sido elegido como el candidato para participar por la silla presidencial, el 14 de julio decidió renunciar a su candidatura y fue así como el Partido Nacional tuvo que elegir a alguien más, lanzando a Manuel Antonio Sanclemente para presidente y a José Manuel Marroquín para el puesto de vicepresidente.

La historia nos muestra que el 7 de agosto de 1898, el vicepresidente Marroquín se posesionó de la presidencia debido a la ausencia de Sanclemente, quien estaba en Buga, pero fue llamado y tuvo que regresar para tomar posesión el 3 de noviembre ante la Corte Suprema de Justicia, que se había reunida en su residencia. Seis días después, decidió nombrar a Marco Fidel Suárez como ministro de Instrucción Pública y el 26 de mayo del mismo año lo encargó del Ministerio de Hacienda.

En ese mismo año falleció la esposa de Marco Fidel, lo cual fue un golpe muy duro para él y su familia. La vida política fue muy difícil en ese tiempo, lo cual se reflejó el día 31 de julio de 1900 cuando el presidente Sanclemente dejó el poder, haciendo que el vicepresidente Marroquín se quedara con la silla presidencial. En ese entonces Marco Fidel Suárez dejó el Ministerio de Instrucción Pública y en el libro de posesiones escribió su célebre protesta, siendo ésta un claro ejemplo de claridad y firmeza ante el golpe de Estado que había sucedido.

A la edad de 47 años, el 1 de octubre de 1902, Marco Fidel fue elegido miembro numerario de la Academia Colombiana de Historia, destacando por su gran trabajo y sólo dos años después fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Antioqueña de Historia. Las cosas parecían ir de manera adecuada en su vida hasta que el 14 de abril de 1910 su padre José María Barrientos, falleció en Fredonia, lo cual lo consternó mucho.

A pesar de que la relación entre padre e hijo fue complicada, debido a que no lo reconoció de manera oficial como hijo, eso no impidió que sintiera un gran respeto y amor por su padre. La historia señala que cuando el señor murió le envió una carta a su hijo Mario Fabián para decirle que si quería, podía usar su apellido paterno pero Marco era uy popular con el apellido de su madre ”Suárez”, por lo que decidió seguir manteniendo su apellido y no cambiarlo.

Lo único que hizo fue agradecerle a su padre por el ofrecimiento que le hizo y le prometió que lo usaría en la correspondencia familiar. Conforme pasó el tiempo las cosas comenzaron a cambiar poco a poco, siendo el 25 de septiembre de 1910 cuando se llevó a cabo una reunión en el Senado de Colombia con el objetivo de elegir a los próximos designados, entre los cuales primero se eligió a Marco Fidel Suárez y en segundo a José María González Valencia.

El 23 de noviembre, el entonces presidente Carlos Eugenio Restrepo nombró a Suárez como ministro de Instrucción Pública, en reemplazo de González Valencia. Más tarde, el 8 de febrero de 1912 decidió renunciar al ministerio, por no estar de acuerdo con el presidente Restrepo, reemplazándolo con Carlos Cuervo Márquez. El 23 de abril del mismo año, Marco Fidel envió la primera carta sobre la unión conservadora a Miguel Abadía Méndez, Euclides de Angulo, Juan Clímaco Arbeláez y otros políticos.

Suárez era conocido como el campanero de la unión conservadora, porque era quien en épocas pasadas había sido la persona que se encargaba de tomar la campana para llamar a misa. El 28 de abril de 1912 el general Jorge Holguín propuso en la Junta Conservadora que se nombrara a Suárez y a José Vicente Concha directores del partido porque eran las personas que podían representarlo de forma adecuada, debido a las situaciones que se dieron en la cuestión política del país.

De esa forma, Suárez aceptó lo propuesto y escribió una carta a Rafael Jiménez Triana en donde se le informaba su decisión. Eso hizo que los parlamentarios del partido conservador se reunieran para hablar de la situación, debido a que Suárez había renunciado a su candidatura a la Presidencia y después de una larga conversación, la junta decidió adoptar por unanimidad la candidatura del doctor José Vicente Concha para la presidencia de la República, lo cual sería para el próximo período.

El 8 de septiembre de 1913 se llevó a cabo la instauración de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, que fue creada por el presidente Restrepo por ley 9 de ese mismo año. La sociedad apoyó a Suárez, siendo elegido como el presidente de Colombia y Nicolás Esguerra como el vicepresidente. Su gabinete de gobierno se conformó por políticos de gran reconocimiento como José María González Valencia, Rafael Uribe Uribe y Antonio José Uribe.

Cabe decir que la comisión antes mencionada tenía la tarea de redactar un nuevo proyecto de tratado con los Estados Unidos con la finalidad de regular las relaciones entre los dos países, sobre todo después de lo que había sucedido con el despojo de Panamá. Fue así como la Comisión se reunió en Bogotá durante seis meses con el objetivo de redactar un pacto que señalara los puntos más importantes para su aprobación en los dos países mencionados, por lo cual se debía ser muy cuidadoso con lo que se plasmaba en el documento.

Uno de los puntos que se plasmaron en el documento fue pedirle a Estados Unidos que se diera perpetuidad del libre tránsito por el Canal y el libre comercio de sus productos. La redacción de este tratado se finalizó en el mes de enero de 1914, llevándose a cabo la firma correspondiente el 6 de abril de ese mismo año por parte del doctor Francisco José Urrutia en representación de Colombia y por el ministro Taddeus A. Thompson en representación de los Estados Unidos.

A pesar de que Colombia trató de hacer las cosas de forma adecuada, la firma de ese tratado provocó la visión de opiniones de las personas, debido a que algunos estaban a favor y otros en contra. Sin embargo, a pesar de eso, el tratado fue aprobado por el Congreso el 9 de julio de 1914. Más tarde, el 11 de septiembre del mismo año, se llevó a cabo otra asamblea general en el primer Congreso Eucarístico Nacional, en donde Suárez participó leyendo la Oración a Jesucristo, obra magna de la oratoria sagrada que se hizo muy famosa.

Cuando el 20 de julio de 1914 se instaló el Congreso, Suárez formó parte del Senado y en ese momento fue elegido presidente de dicha corporación. Ante esto, el 7 de agosto el nuevo presidente de Colombia tomó posesión de su cargo, siendo José Vicente Concha, quien en su gabinete quiso a Suárez como ministro de Relaciones Exteriores. El 22 de junio de 1917, la mayoría del partido conservador del Congreso decidió lanzar a Suárez como el próximo candidato para contender por la silla presidencial.

Las primeras acciones ante la candidatura de Suárez se hicieron el 12 de agosto del mismo año mediante una manifestación pública de respaldo a dicha candidatura. Por otro lado, el partido progresista lanzó a su propio candidato, el poeta Guillermo Valencia. El tiempo pasó y el 29 de octubre, Suárez presentó su renuncia formal ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y fue así como el 14 de noviembre se separó del cargo de director del partido ante los parlamentarios conservadores. Esto hizo que como presidente del Directorio Nacional de la Unión Conservadora, fuera nombrado el general Pedro Nel Ospina.

Educación

Marco Fidel Suárez fue político y estadista de origen antioqueño, pero para llegar a ser eso primero tuvo que dedicarse a estudiar de manera continua, haciendo que poco a poco fuera una persona responsable y dedicada en todo lo que hizo. En 1880 fue cuando llegó a Bogotá y gracias a las recomendaciones que tenía, ingresó al Colegio del Espíritu Santo, que fue dirigido por destacados académicos como Sergio Arboleda y Carlos Martínez Silva, de quienes aprendió muchas cosas.

De 1880 a 1884 se desempeñó como alumno y profesor al mismo tiempo, lo cual fue parte de un ejemplo muy interesante de alguien que tiene sueños y desea salir adelante en su vida personal y profesional. Su intelecto y talento hicieron que el 12 de diciembre de 1881, a edad de 26 años, Suárez logró formar parte de la vida literaria, al ser premiado por la Academia Colombiana de la Lengua por el ensayo que escribió sobre la gramática castellana de don Andrés Bello. Fue así como se consagró como una persona de gran importancia y como autoridad en la gramática y literatura.

Época en la Presidencia

Su historia de vida continuó y otro suceso importante fue cuando el 10 de febrero de 1918, a la edad de 63 años, Marco Fidel Suárez fue beneficiado por las votaciones que se realizaron en todo el país, en donde la sociedad lo había elegido como el nuevo presidente de Colombia y de esta forma, el 27 de junio, se llevó a cabo la reunión del Gran Consejo Electoral en Bogotá con la finalidad de verificar el escrutinio de las elecciones y un día después, el general Víctor Manuel Salazar, en representación de dicho consejo, le entregó a Suárez la credencial de presidente electo.

El 7 de agosto de 1918 Marco Fidel Suárez tomó posesión de la silla presidencial colombiana y en este acto el presidente del Senado, Pedro Nel Ospina fue quien le tomó juramento. Posteriormente se expidió el decreto 1186 de 1918, por el cual se nombraban los ministros del despacho ejecutivo en donde el secretario de gobernación elegido fue Pedro Antonio Molina, el de Relaciones Exteriores fue Jorge Holguín, de Hacienda fue Carlos Velásquez Latorre, de Guerra fue Jorge Roa y de Instrucción Pública se nombró a Emilio Ferrero.

El secretario de Agricultura y Comercio fue Simón Araújo, el de Obras Públicas fue Rafael del Corral y el secretario de Tesorería fue Pedro A. López, en donde estos tres últimos personajes, pertenecían al partido liberal, mientras que los demás fueron del conservador. Fue así como el 12 de septiembre de 1918, el Congreso decidió elegir al general Jorge Holguín como el segundo designado por sesenta votos.

Desafortunadamente las cosas no fueron tan positivas para el nuevo presidente Suárez, debido a que el 14 de octubre de 1918 falleció su hijo Gabriel Suárez Orrantia con tan sólo 19 años en Pittsburg, víctima de la influenza y su cuerpo fue enterrado en la ciudad de Nueva York, el 23 de octubre. Esto fue muy difícil para Suárez y nunca logró reponerse de esto porque consideró que su hijo no recibió el apoyo necesario para salvar su vida, debido a que estaba en un país extranjero y consideró que no tenía amigos que lo auxiliaran.

Suárez siempre tuvo presente a su hijo, teniendo en mente darse la oportunidad de viajar de incógnito a los Estados Unidos para visitar la tumba de su hijo, pero debido a la vida tan agitada que tuvo, esto no fue posible realizarlo. Las cosas continuaron su marco hasta que el 27 de noviembre decidió sancionar la ley 58 de 1918 que creó el impuesto sobre la renta, lo cual ayudó enormemente a la población, siendo considerado uno de sus grandes logros en materia de ordenamiento económico.

Eso hizo que las personas pensaran en los problemas fiscales que tenía país, tratando d concientizarlos para saber mover la economía de Colombia. Por iniciativa propia, Suárez fue a la Costa Atlántica el 11 de enero de 1919 para conocer de cerca los problemas y situaciones que existían en ese lugar, debido a que era una región que había estado olvidada por el gobierno central y quería atender las demandas de la sociedad.

En este viaje pidió que no se le hicieran festejos o recibimientos como los protocolarios cuando un presidente visita otro lugar. El 10 de febrero pasó la noche en Bello, lugar en donde nació Suárez. La historia señala que cuando llegó a una humilde choza unto con su gabinete, les dijo que ahí había nacido, motivo por el cual sus ministros se sorprendieron y este fue un claro ejemplo de que con empeño, arduo trabajo y preparación, los sueños de las personas se pueden hacer realidad, tal como los logros que Suárez había obtenido hasta ese momento de su vida.

Los problemas no se hicieron esperar, debido a que cuando el intendente general del ejército, el señor Agustín Pastor, realizó un contrato para el suministro de diez mil vestidos de cuartel y cuyo costo se debía pagar en oro, provocó que los artesanos se manifestaran para protestar por la compra de esos uniformes y por la importación de botas, porque en Colombia también se hacían esos artículos y a ellos no los habían tomado en cuanto para su realización, a pesar de que ellos eran del país.

El 15 de marzo se llevó a cabo la sesión del Consejo de Ministros en donde fue aprobado el informe presentado por el ministro Pomponio Guzmán, en donde se mencionaba que no podía aprobarse el contrato firmado con el general Agustín Pastor. A pesar de eso las acciones planeadas por la manifestación de artesanos continuaron su camino, en donde los artesanos continuaron dando a conocer sus incomodidades y necesidades como trabajadores.

Fue así como después llegaron al Palacio de Gobierno, en donde esta manifestación exigió la presencia del presidente Suárez, quien después de varios minutos, salió y les leyó la contestación a las peticiones formuladas. Ese día el clima no favoreció estos movimientos porque estaba lloviendo mucho y con los gritos de las personas, no todos pudieron escuchar lo que el presidente les dijo, por lo que optó por hacer que los organizadores de la protesta, subieran a los salones del Palacio para explicarles que el decreto había sido derogado y que ya no había motivo de protesta.

Mientras se llevaba a cabo una reunión, en la parte de abajo se escuchaba a la multitud que gritaba y pedía cosas al gobierno de Suárez, esto provocó un enfrentamientos entre ellos y los que habían organizado ese movimiento, no pudieron controlar a las personas, quienes comenzaron a tirar piedras a los guardias de seguridad del Palacio de Gobierno, provocando enfrentamientos sangrientos.

Los obreros se mostraron muy enojados con todo lo que estaba pasando en el país y ellos decían que era su derecho luchar por sus trabajos, posteriormente y debido a la situación tan complicada que se dio, se escuchó una descarga y se desató el pánico entre todos los manifestantes, haciendo que tanto los obreros como los organizadores del movimiento pusieran en peligro los acuerdos que se iban a tomar en al Palacio, pero después se enteraron que la descarga que se había dado, provocó la muerte de varias personas.

El 29 de marzo de 1919 se publicó en el Diario Oficial de Colombia, una información relacionada con los disparos o detonaciones que se habían hecho al aire, afuera del Palacio de Gobierno con la finalidad de defender el recinto político y al presidente Suárez, señalando que no sabían quién había dado la orden de disparar a las personas. Las partes que rindieron en el Ministerio de Guerra sobre este asunto, fueron el general Pedro Sicard Briceño, el capitán A. Tamayo y el general Juan F. Urdaneta.

Este trágico suceso fue algo que Suárez no pudo controlar, porque siempre se mantuvo como un hombre recto y correcto en sus acciones, lo cual marcó la separación entre el gobierno y la oposición. La situación continuó siendo complicada para el gobierno de Suárez, debido a que el 19 de marzo, el entonces ministro de Gobierno, Marcelino Arango fue la persona que decidió hacer una demanda en contra de los directores de “El Espectador de Bogotá”, Luis Eduardo Nieto Caballero y Luis Cano, debido al artículo que habían publicado sobre los acontecimientos del 16 de marzo.

El 29 de mayo el papa Benedicto XV nombró al presidente Suárez, caballero de Primera Clase, cuyo nombramiento hizo que su popularidad fuera en aumento. Más tarde, el 7 de agosto se llevó a cabo la celebración del centenario de la batalla de Boyacá, siendo en el puente en donde el presidente de Colombia, leyó una carta dirigida a los colombianos y al ejército. Este evento logró reunir a miles de personas que estaban interesadas en saber y presenciar el discurso que daría Sánchez.

Debido a que el 25 de agosto abordó un trasatlántico norteamericano con dirección a Cartagena para llevar el cadáver de su hijo Gabriel Suárez. Ante esto, la repatriación hecha por Suarez tuvo un costo elevado, siendo la causa de la venta de sus sueldos así como también la separación del poder. El 28 de agosto, Suárez dictó el decreto 1667 mediante el cual se creó una condecoración. Creó la Cruz de Boyacá para oficiales del ejército y más tarde este honor se extendió a los civiles.

Otro acontecimiento histórico sucedió el 17 de septiembre cuando en la plaza de Bolívar de Bogotá, un grupo de personas exigieron la renuncia al presidente Suárez, ante estos hechos, él nombró este movimiento como la conspiración del cohete, debido a que estallaron algunos problemas y algunas personas se vieron en otros conflictos sociales y políticos.

Fue así como el 21 de septiembre se realizó en Bogotá, una manifestación 2que fue organizada por el directorio de la Unión Conservadora con la finalidad de ofrecer el apoyo y respaldo al presidente Suárez. Cabe decir que el 22 de noviembre se hizo la declaración de la huelga de los trabajadores de los ferrocarriles de la Sabana, Girardot, Norte y Sur y los del tranvía municipal, debido a que sus pliegos petitorios no fueron aceptados por el gobierno, por lo que se reunieron muchos trabajadores para protestar y esta huelga duró dos días.

Ante todo lo sucedido, podemos decir que sin duda, esa fue la época de las manifestaciones contra el gobierno de Suárez, que principalmente provinieron en los grupos de obreros portuarios y europeos. El 5 de diciembre se fundó la empresa de aviación llamada “SCADTA” que significa “Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo” en Barranquilla y su inauguración se realizó en el mes de julio de 1920. Este es un ejemplo de los esfuerzos del presidente Suárez, para hacer que Colombia fuera el país pinero en el transporte aéreo en América Latina, lo cual le dio más popularidad al presidente, a pesar de vivir una época de tensión social y política.

El 31 de diciembre Suárez decidió sancionar la ley 126 de la aviación militar en Colombia y posteriormente viajó a al sur del país, debido a que había tenido resultados importantes en la costa atlántica. A pesar de que el ambiente no era el mejor en ese entonces, decidió que era elemental mejorar la comunicación con las personas, en donde se dio cuenta de la gran necesidad de desarrollar unas vías férreas que unieran varias regiones que estaban lejos y de alguna manera, olvidadas por otros gobiernos pasados.

Fue así como el 4 de abril de 1920 se reunió con el presidente de Ecuador, el doctor Alfredo Baquerizo Moreno en el puente de Rumichaca, en donde celebraron los resultados obtenidos en cuanto al tratado de límites que se firmó en el año de 1916, fue así como en un acto protocolario, ambos colocaron la primera piedra de lo que sería un monumento conmemorativo e histórico.

En ese momento, Suárez pronunció su discurso sobre la armonía boliviana, en donde siempre mantuvo su fidelidad al partido libertador, dando a conocer su doctrina mediante la enumeración de varios objetivos para reunir a las naciones liberadas por Bolívar, en donde lo que se quería, era darse un apoyo mutuo y respaldo de las acciones que se iban a realizar.

Cabe decir que otro hecho histórico fue cuando a finales de 1920 cuando se comenzaron a notar los primeros signos de lo que sería una crisis económica grave en todo el país. Ante esta nueva problemática, el 1 de diciembre Suárez se reunió en el Palacio de Gobierno en donde se realizó una junta con los ministros de Hacienda, del Tesoro o tesorería y 19 gerentes de bancos nacionales y extranjeros, con la finalidad de hablar y estudiar las medidas existentes ante esta situación.

Uno de los momentos más complicados en el gobierno fue cuando estalló la crisis económica, en donde el café se cotizó entre 10 y 11 centavos la libra y el dólar se pagó al 130%. Esto hizo que la vida en Colombia fuera cada vez más difícil, considerándose como la agonía del país, en donde disminuyeron las importaciones, se dio la baja del dólar y después la inevitable caída del café. Esto provocó una gran crisis política y social, dividiendo a su gabinete de gobierno.

Ya en ese momento ni éste ni los particulares podían pensar en otras soluciones para las crisis económica, política y fiscal. No se pagaba a los empleados, al ejército o a la policía. Tampoco a los jueces ni a los maestros. No se podían sostener las cárceles, los hospitales o los lazaretos. La disminución de los puestos públicos aumentaba el descontento y el desorden. Al interrumpirse las obras públicas, los caminos y los ferrocarriles, subió el costo de los víveres empeorando las condiciones de vida.

Poco después se iniciaron otros movimientos sindicales, huelgas y motines en la Costa Atlántica y en Bogotá, esto provocó el aumento de la fuerza militar, haciendo que las poblaciones se encontraran antes diversos problemas. Fue así como los parlamentos del partido conservador decidieron reunirse el 1 de agosto con el fin de acordar un candidato presidencial, en donde después de algunas horas de discusión, se proclamó al general Pedro Nel Ospina.

Dicha candidatura fue reprochada por la oposición, quien no la aceptó como oficial. El 22 de agosto se llevó a cabo un debate en el Senado, que consistió sobre el proyecto de tratado con los Estados Unidos, en ese momento fue cuando se iniciaron las discusiones entre los partidarios del tratado y sus enemigos, quienes tuvieron puntos de vista diferentes. La situación tensa hizo que el 4 de septiembre renunciara el gabinete, por la pugna entre el Ejecutivo y el Congreso.

El 26 de octubre el representante Laureano Gómez acusó de indignidad al presidente Suárez en la Cámara de Representantes, por la venta de sus sueldos, lo cual provocó otras situaciones complicadas dentro de la política nacional y al siguiente día, el presidente se presentó ante la Cámara para contestar los cargos, señalando que era reprochable que alguno de sus ministros hablara mal de su persona y señaló que al vender sus sueldos no creía estar contraviniendo la ley.

En ese momento había mucho ruido y algunas personas no escucharon las palabras de Suárez, haciendo que se retirara del lugar sin haber solucionado nada. Después de eso, se nombró una comisión que se iba a encargar de investigar la conducta del presidente para tener datos e información relevante y transparente. Los días pasaron hasta que el 3 de noviembre, dicha comisión presentó su informe, en cuyo acto se reunieron los representantes José Manuel Manjarrés, Félix Betancourt y Julio Luzardo Fortul.

El encargado de haber redactado el informe fue Majarrés, y el que lo adhirió fue Betancourt. Por su parte, Fortul se apartó del informe de la mayoría y solicitó que se archivaran las diligencias, debido a que no encontró motivos para abrir una causa criminal en contra de Suárez. Este evento provocó que el 4 de noviembre se levantara un acta en donde se asentaron las condiciones para que el presidente se retirara del poder de manera pacífica.

Dicha acta fue firmada por Aristóbulo Archila, Laureano García Ortiz, Esteban Jaramillo, Pedro. J. Berrío y Nemesio Camacho. En la reunión realizada para tal fin, acordaron los puntos necesarios para hacer un convenio político con la finalidad de arreglar las relaciones entre el parlamento y el gobierno, tomando en cuenta todos los problemas que se crearon después de la firma del tratado que ya había sido aprobado en los Estados Unidos.

En cuanto al tratado mencionado, el presidente Marco Fidel Suárez dio su palabra de que durante su gobierno se haría todo lo necesario para que el fuera aprobado en Colombia, señalando que si su renuncia ayudaba a que eso se diera de la mejor forma, estaba dispuesto a separarse del poder, pero aclaró que era necesario no cesar ni interrumpir los actos parlamentarios que eran el comienzo de la acusación promovida contra su persona.

Ante lo sucedido, se tomaron en cuenta varias condiciones, entre las cuales estaba hacer la elección de designados para ejercer el poder ejecutivo, considerando a personas que serían conforme a la opinión del presidente. El gobierno sería el organismo encargado de decretar una prórroga ante el Congreso Nacional para ocuparse de los asuntos que el presidente recomendara.

Cuando se hiciera la elección de los designados, no iba a existir inconveniente alguna para que el actual jefe del poder ejecutivo se separara del puesto, dejando encargado al designado respectivo, haciendo esto de forma oficial y legal en el país. Ante estos aspectos, la Cámara de Representantes se comprometería para hacer un proyecto de ley sobre el tratado con los Estados Unidos, en donde fuera considerado y resuelto definitivamente en las actuales sesiones en el menor tiempo posible.

Eso se refería al debate sobre la firma del tratado entre Colombia y los Estados Unidos, debido a que el gobierno de Suárez debía obtener veinticinco millones de dólares de la indemnización, con lo cual se decía que lograría sacar adelante al país ante la crisis y los problemas sociales, económicos y políticos que existían en ese entonces. Las cosas continuaron su curso y el presidente hizo todo lo posible por ayudar al país, haciendo otras acciones que había planeado para calmar los ánimos de todos.

Después de la Presidencia

El 9 de noviembre de 1921, el entonces presidente Suárez se vio en la necesidad de enviar al presidente del Senado una nota en donde le anunciaba su separación del poder ejecutivo, lo cual fue aceptado y el 11 del mismo mes, se separó de manera oficial del poder, lo cual hizo que el Congreso anunciara al primer designado, Jorge Holguín como el nuevo presidente de Colombia, debido a que se necesitaba de alguien para dirigir el país, cubriendo el tiempo que faltaba para que se finalizara el periodo que le correspondía a Suárez.

Después de lo sucedido, el 24 de diciembre se sancionó la ley 56 de 1921 sobre las modificaciones al tratado con los Estados Unidos. Otra parte de las acciones que sucedieron se reflejaron el 30 de marzo de 1922, cuando Suárez ofreció al ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Gómez Restrepo, entregar las condecoraciones que había recibido de los gobiernos de Italia, España y Venezuela, lo cual se dio de manera oficial, con base a los protocolos que ya se conocían.

Otro evento histórico fue cuando el señor Marco había escrito un folleto en donde señalaba diversas acusaciones en contra de Laureano Gómez, enviándolo para imprimirlo en los talleres de los padres salesianos pero el problema comenzó cuando alguien robó los documentos originales y fueron a dar a las manos de su mismo acusador, quien no dudó en publicarlos, agregando una foto de sí mismo y una nota en donde explicaba la forma misteriosa de cómo la Divina Providencia había hecho que el escrito llegara a su poder.

Fue así como el 28 de mayo los problemas que se hicieron, provocaron que se suicidara arrojándose al salto de Tequendama, el soldado Aurelio Velandia, a quien se había acusado del robo del folleto del señor Marco. Esta noticia fue muy conocida en todo el país y el 30 de mayo, el Diario Nacional publicó la defensa del ex presidente Suárez con el título "Honores y deshonra", en donde se señalaron varios puntos importantes que trataron de limpiar su nombre.

El 27 de junio se verificó el número de votos obtenidos de las elecciones para la silla presidencial de Colombia y el ganador fue el general Pedro Nel Ospina, quien tuvo la mayoría de votos. Más tarde, el 9 de diciembre se llevó a cabo una sesión en la Cámara de Representantes, en donde se presentó una proposición para definir la situación legal de Suárez, debido a la acusación presentada contra él.

El 11 de marzo de 1923, a los 68 años, se publicó un artículo llamado "Un sueño", siendo el primero de una serie de artículos que bajo el nombre de Los sueños de Luciano Pulgar, señalaban que Suárez tenía y se había ganado un lugar preeminente en la literatura colombiana. Estos escritos fueron muy importantes y conocidos en el país, en donde se mostró el arduo trabajo de Suárez, junto con recuerdos inolvidables como persona y político reconocido, además de las personas que lo apreciaron y que dejaron huella perdurable en su memoria.

También se complementó con estudios sobre temas gramaticales con piezas de historia, descripciones de los paisajes que admiró en sus variados recorridos por diferentes lugares del país y del extranjero, además de la tersura de su prosa y la pureza de su estilo, los cuales son considerados como clásicos en la literatura de Colombia, misma que se caracteriza por ser única y especial en todo lo que se escribe, muestra y comparte con las personas.

La historia de su vida continuó, siendo el 4 de abril, cuando el juez primero del circuito en lo penal, llamado Hernando Carrizosa, dictó auto de sobreseimiento a favor de Laureano Gómez, Alfonso López y Luis Samper Sordo, quienes fueron sindicados por la sustracción de la defensa de Suárez. Todo lo que había sucedido en ese entonces, hizo que la situación fuera complicada para algunas personas, incluidas Suárez.

Fue hasta el 14 de noviembre, cuando la Cámara de Representantes aceptó la renuncia de Suárez y después fungió como delegado al Perú para las fiestas de celebración del centenario de Ayacucho, cuyo nombramiento le fue dado por la corporación. Pasó el tiempo y llegó el 21 de febrero de 1925 cuando el Senado decidió reelegir a Suárez como miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, en cuyo puesto se desempeñó de manera satisfactoria.

El 14 de noviembre, cuando se dictó una resolución al caso de Suárez, en donde la Cámara de Representantes lo absolvió de todo, haciendo que muchas personas se sintieran satisfechas por lo que había pasado, en donde el ex presidente logró salir adelante ante tal situación que por mucho tiempo le pesó debido a los conflictos en los que se vio envuelto.

Más tarde, el 7 de agosto de 1926 la persona que se posesionó de la Presidencia de Colombia fue Miguel Abadía Méndez y nombró a Suárez ministro de Relaciones Exteriores, pero decidió no aceptar este cargo. De esta forma, el 25 de septiembre el Senado de la República reeligió a Suárez como miembro de la Comisión Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Suárez salió adelante y se enfocó en escribir, en donde después de sus esfuerzos, el 9 de marzo de 1927 se publicó su escrito titulado “El sueño del Padre Nilo", siendo su última publicación. Finalmente y después de una vida llena de altibajos pero con muchas experiencias que le ayudaron a ser una persona de trabajo, responsable y honesta. De esta forma, el 29 de marzo del mismo año, Suárez se encontraba muy mal de salud y ante esto, se le pidió al párroco de San Victorino, el presbítero Eliécer Gómez que le diera los santos sacramentos.

Fue así como el 3 de abril de 1927, Marco Fidel Suárez falleció a la edad de 72 años. El 5 de abril se realizaron los funerales de su cuerpo en la catedral primada. Sus restos fueron sepultados en el cementerio, en donde se contó con la colaboración de Miguel Abadía Méndez, Carlos Arango Vélez, José Joaquín Casas, Luis Eduardo Nieto Caballero y Raimundo Rivas, quienes ofrecieron unas palabras de despedida y externaron su apoyo a la familia de Suárez.